La salud del anciano actor comenzó a disminuir desde mediados de la
década de 1960, cuando finalizó la filmación de Una condesa de Hong
Kong. Además de los cuadros de asma que
padecía,
se le diagnosticó demencia senil
—posiblemente relacionada con los problemas mentales de su madre—. La
reconocida actriz Lillian Gish admitió que no fue capaz de
reconocerla cuando llegó a Estados Unidos en 1972. Para 1977, ya no era
capaz de hablar ni moverse, aunque solía pasear en silla de ruedas
acompañado de su esposa por las calles de Vevey hasta el lago. En
septiembre de 1977, presenció un espectáculo circense y, al finalizar,
los payasos le otorgaron sus narices rojas en calidad de homenaje. Fue
su última aparición pública. Hacia finales de año, los medios públicos
informaron sobre el debilitamiento físico de Chaplin.
Falleció en la Navidad de 1977 a los 88 años en su residencia
Manoir de Ban, en Consier-sur-Vevey, Suiza, mientras dormía, a las 4 h
(hora de Suiza).
Tras una ceremonia íntima, fue inhumado en el cementerio del cantón de Vaud. Casualmente, su hija recordó en varias
entrevistas que a su padre jamás le había agradado la Navidad porque le
recordaba la extrema pobreza que había pasado en su niñez.
El 1 de marzo de 1978, su cadáver fue robado por un pequeño grupo de
mecánicos polacos con el objetivo de extorsionar a su familia. Sin
embargo, su plan fracasó, los ladrones fueron capturados y sus restos
fueron recuperados once semanas después, el 17 de mayo, cerca del lago
Lemán
Su cuerpo fue nuevamente sepultado, pero esta vez bajo 1,8 metros de
hormigón para evitar otros asaltos. En 1981, el Consejo de
Administración de Londres erigió una estatua de tamaño natural de
Chaplin en Walworth, donde pasó sus primeros años de vida.
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