miércoles, 13 de febrero de 2013

Exilio

En 1947, el Comité de Actividades Antiamericanas comenzó a presionar a la fiscalía para que se deportara a Chaplin, «cuya vida en Hollywood contribuye a destruir la fibra moral de América» —como se dijo—. A pesar de que fue llamado a testificar en varias ocasiones, él nunca se presentó y fue acusado por una asociación reaccionaria por escribirle una carta al pintor Pablo Picasso, también comunista, en referencia al «Caso Eisler».
Un senador estadounidense dijo que «el comportamiento de Chaplin se aproximaba peligrosamente a la traición». El 17 de septiembre de 1952, el Fiscal General de Estados Unidos dio instrucciones para retener al actor y a parte de su familia cuando viajaban en el RMS Queen Elizabeth para asistir al estreno de Candilejas en Europa y de esa forma, debatir si debía ser expulsado o no. Allí lo denunciaron de «pertenecer al Partido Comunista, así como de graves delitos contra la moralidad y de formular declaraciones que demuestran una actitud hostil y de menosprecio hacia el país gracias a cuya hospitalidad se ha enriquecido».
Finalmente, adquirió una mansión en Corsier-sur, Vevey, en Suiza, donde residió desde 1953 hasta su muerte. Su esposa, Oona, viajó a Estados Unidos para rematar los bienes de su esposo y, con motivo de su 64º cumpleaños, Chaplin se trasladó a Ginebra y le hizo entrega al cónsul norteamericano de su permiso de retorno a Estados Unidos, con lo cual demostró su intención de no querer volver a ese país, aunque después regresó para recibir un premio por su trayectoria en 1972.

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