jueves, 17 de enero de 2013

Alfred Hichcock

Fue criado en una familia de clase media. Sus padres, William (1862 - 1914) y Emma (1863 - 1942), eran tenderos de una estricta educación católica y sus hermanos (William y Eileen) eran mayores que él. Su estricta educación, unida a su aspecto algo grueso, hizo que el pequeño Alfred fuera un niño tímido y apocado, elementos de su personalidad que lo acompañarían durante toda su vida. Hitchcock fue enviado al Saint Ignatius College, Londres, pero debido a la muerte de su padre tuvo que abandonar el colegio en 1915 para comenzar a trabajar en la Compañía telegráfica Henley. Hitchcock siempre fue un ávido admirador de Charles Dickens y Edgar Allan Poe y un amante del cine, especialmente tras haber visto "El nacimiento de una nación" de David Wark Griffith.
En el lado profesional, Hitchcock estuvo tres años trabajando como ayudante de dirección de Graham Cutts. En 1923, se le encargó el rodaje del corto Number 13 aunque la producción se detuvo y la película quedó inacabada. De todas maneras, la posibilidad de acabar un largometraje apareció poco después, ya que dirigió en Múnich, en 1925, su primera película completamente acabada: El jardín de la alegría, una coproducción germano-británica que se haría muy popular. Poco después, el realizador londinense dirigió la primera película de cine sonoro de Inglaterra: Blackmail, en 1929. Durante el rodaje, recibió la visita sorpresiva de Isabel Bowes-Lyon, duquesa de York, quien sería la madre de la actual monarca.
Con pocos trabajos, Hitchcock se convirtió en el icono genial de una industria bastante discreta como era la británica. Películas como ¡Asesinato! (Murder!, 1930), El hombre que sabía demasiado (The Man Who Knew Too Much, 1934) y especialmente 39 escalones (The 39 Steps, 1935) lo convirtieron en todo un emblema internacional del nuevo cine británico. Anecdóticamente, era famoso por su costumbre de hacer bromas pesadas, especialmente a los actores.
El 22 de agosto de 1937 visitó con su familia Nueva York para entrevistarse con David O. Selznick, productor de Lo que el viento se llevó, quien lo contrató el 14 de julio de 1938. Las condiciones del productor convencieron a Hitchcock y se trasladó junto a su familia a Estados Unidos en 1939.
A partir de este momento y durante las tres décadas siguientes, dirigió películas en Hollywood a razón de una por año, reservándose en todas ellas una breve aparición (cameo), siempre sin diálogo. Estas breves apariciones se convirtieron en la firma particular que Hitchcock introducía en todas su películas. Paulatinamente, fue situando dichas apariciones cada vez más próximas al inicio de la película, porque, tal como le contó a François Truffaut, el público sabía que dicha aparición se produciría y esto causaba un efecto de distracción con respecto al desarrollo del film.

"Siento debocion por las rubias, las considero mas misticas"

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