Es una película del género spaghetti western estrenada en 1966. Fue dirigida por Sergio
Leone y protagonizada por Clint Eastwood, Lee
Van Cleef y Eli Wallach. El guion fue escrito por Age &
Scarpelli, Luciano Vincenzoni y Leone. La fotografía
estuvo a cargo de Tonino Delli Colli, y la banda sonora fue compuesta por
Ennio Morricone.
Es la tercera y última película de la llamada «Trilogía del dólar», siendo precedida por
Por un puñado de dólares (1964) y La muerte tenía un precio / Por unos
pocos dólares más (1965). La
trama gira en torno a tres pistoleros que luchan por encontrar un tesoro
durante la Guerra de Secesión (Guerra Civil
estadounidense).
El bueno (Clint Eastwood) en el papel del Hombre sin nombre, apodado «Rubio» (Blondie); el malo
(Lee Van Cleef), alias «Sentencia» (Sentenza en la
versión italiana, Angel eyes en la estadounidense, «Ojos de
ángel» en la hispanoamericana); y el feo (Eli
Wallach), alias «Tuco» y cuyo nombre completo es Tuco Benedicto
Pacífico Juan María Ramírez, son, respectivamente, un cazarrecompensas,
un asesino a sueldo que luego deviene en sargento del Norte sin
escrúpulos y un ladrón. Se ubican en un ambiente del viejo oeste durante la Guerra de Secesión Norteamericana.
Después de una descripción y situación de los personajes, así como
otros eventos donde el Feo y el Bueno se conocen, el Feo lleva al Bueno a
morir al desierto por venganza, y así se cruzan con una diligencia del Ejército del Sur en la
cual un soldado moribundo da a conocer la localización de un tesoro en
monedas de oro (200.000 dólares enterrados en una tumba) a cambio de
agua, pero resulta que muere sin que ninguno de los dos tenga la
información completa: al Feo le dijo el nombre del cementerio, «Sad
Hill» (‘loma triste’), y al Bueno le dijo el de la tumba donde estaba
enterrado el tesoro. Así —aunque peleados y cada uno con la mitad del
secreto— vuelven a asociarse y emprenden rumbo al cementerio por la
esperanza del oro. En el camino suceden varias complicaciones, incluido
un encuentro con el Malo, del que logran escapar, y finalmente un duelo
en triángulo en el círculo central empedrado del cementerio (sin
precedentes hasta entonces en la historia del género) y que culmina
entre el frenesí y la delirante música de Ennio Morricone con el tema
llamado «El trío».
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