lunes, 29 de octubre de 2012

El bueno el feo y el malo (1966)

Es una película del género spaghetti western estrenada en 1966. Fue dirigida por Sergio Leone y protagonizada por Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach. El guion fue escrito por Age & Scarpelli, Luciano Vincenzoni y Leone. La fotografía estuvo a cargo de Tonino Delli Colli, y la banda sonora fue compuesta por Ennio Morricone. Es la tercera y última película de la llamada «Trilogía del dólar», siendo precedida por Por un puñado de dólares (1964) y La muerte tenía un precio / Por unos pocos dólares más (1965). La trama gira en torno a tres pistoleros que luchan por encontrar un tesoro durante la Guerra de Secesión (Guerra Civil estadounidense).

El bueno (Clint Eastwood) en el papel del Hombre sin nombre, apodado «Rubio» (Blondie); el malo (Lee Van Cleef), alias «Sentencia» (Sentenza en la versión italiana, Angel eyes en la estadounidense, «Ojos de ángel» en la hispanoamericana); y el feo (Eli Wallach), alias «Tuco» y cuyo nombre completo es Tuco Benedicto Pacífico Juan María Ramírez, son, respectivamente, un cazarrecompensas, un asesino a sueldo que luego deviene en sargento del Norte sin escrúpulos y un ladrón. Se ubican en un ambiente del viejo oeste durante la Guerra de Secesión Norteamericana.
Después de una descripción y situación de los personajes, así como otros eventos donde el Feo y el Bueno se conocen, el Feo lleva al Bueno a morir al desierto por venganza, y así se cruzan con una diligencia del Ejército del Sur en la cual un soldado moribundo da a conocer la localización de un tesoro en monedas de oro (200.000 dólares enterrados en una tumba) a cambio de agua, pero resulta que muere sin que ninguno de los dos tenga la información completa: al Feo le dijo el nombre del cementerio, «Sad Hill» (‘loma triste’), y al Bueno le dijo el de la tumba donde estaba enterrado el tesoro. Así —aunque peleados y cada uno con la mitad del secreto— vuelven a asociarse y emprenden rumbo al cementerio por la esperanza del oro. En el camino suceden varias complicaciones, incluido un encuentro con el Malo, del que logran escapar, y finalmente un duelo en triángulo en el círculo central empedrado del cementerio (sin precedentes hasta entonces en la historia del género) y que culmina entre el frenesí y la delirante música de Ennio Morricone con el tema llamado «El trío».

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